jueves 1 de septiembre de 2011

Justicia y seguridad... Dos palabras sin sentido en la Argentina de hoy.

Es horrible lo que pasó con Candela, el dolor de una madre que le asesinaron a su hija debe ser terrible, pero al menos apareció el cadáver, esa mujer sabe lo que le pasó a su hijita y hoy está enterrando su cuerpo, algo totalmente espantoso.

Hay otros casos (que desde mi punto de vista, debe ser lo peor del mundo) como el de Marita Verón, Florencia Penachi, Fernanda Aguirre, Otoño Uriarte, incluso María Cash, y muchísimas chicas más, que fueron totalmente desaparecidas, viviendo en Democracia. ¿Dónde están? ¿Por qué nadie hace nada? ¿Cómo vive la familia de estas jóvenes que nunca más supieron nada de ellas? Sin ir más lejos, a Jorge Julio López se lo tragó la tierra.

Es hora de que exijamos más justicia y seguridad, la misma policía muchas veces sabe y hace cosas que NO debería. Pero claro, es toda una organización que está dirigida desde "arriba", muchos ni siquiera se animarían a decir lo que saben por miedo. ¡¡¡Éste, no es país que quiero para vivir, no tengo que acostumbrarme a ver en los noticieros más asesinatos, ni desapariciones, ni violaciones, ni robos, ni nada!!!

¡¡¡QUIERO APOSTAR A UNA PAÍS SEGURO, QUIERO APOSTAR A LA CORDURA DE LOS ARGENTINOS Y QUE TODOS NOS DEMOS CUENTA QUE ASÍ NO SE PUEDE VIVIR MÁS!!!

Esta no es una nota ni pro K, ni contra los K, yo no comulgo con ningún partido político, ni tampoco estoy señalando con el dedo a nadie, sólo digo que se hace menos y se esconde más de lo que se debe. ¡¡¡Es hora de exigir justicia y seguridad, al gobierno que sea, venga quien venga y caiga quien caiga!!!

lunes 29 de agosto de 2011

La educación de hoy...

Estoy cansada de escuchar que los Docentes estamos cada vez peor, que los chicos no saben nada y que hacen lo que quieren...

A ver, es cierto que existen malos docentes (como pasa en todo lugar), pero son la minoría. En general, estamos sujetos a resoluciones educativas absurdas. Si uno lee entre líneas las leyes "que bajan" del Gobierno, claramente puede resumirse en: NO IMPORTA QUE EL ALUMNO NO SEPA NADA, NO IMPORTA QUE USTEDES SEAN BASUREADOS Y BASTARDEADOS, SÓLO APRUEBEN A LOS CHICOS Y LISTO.

No existen normas de conducta claras (y no me hablen de golpista, ni autoritaria); los alumnos no estudian, no les interesa nada (tampoco digan que es porque uno no los motiva, hay que estudiar y punto, les guste o no); los Padres sólo aparecen en las escuelas para firmar el comodato de las netbook o cuando "el nene" no aprueba y la culpa es SIEMPRE del profesor, sus hijos son Santos que bajaron del cielo para ir al colegio (cuando todos sabemos que no es así).

Lamentablemente la EDUCACIÓN está en un gran letargo, que espero algún día se revierta y podamos enorgullecernos de la educación que hay en Argentina.

domingo 1 de agosto de 2010

To be continued... 10 años después...

Y la historia continuó... ¿Ficción, realidad?
Realidad...
A fines de noviembre del año pasado, nuestro galán volvió de los Estados Unidos, con su corazón en la mano, un divorcio en puerta y dos hijos viviendo con su madre en el país del Primer Mundo.
A Verónica le resultó poco creíble que su gran amor estuviera otra vez en el país, pero pese a ello, un día, él apareció en su casa tocándole el timbre. Así comenzaron los tres meses más felices de nuestra heroína... Conoció a la familia de Ignacio, fue a su casa, se comprometieron a casarse con alianzas y todo. Esta vez todo era mágico y real. Las amistades de Verónica, veían a su amiga volar en una nube de felicidad, temiendo que otra vez fuera sólo un sueño, un engaño, una mala jugada de Ignacio.
Los meses pasaron y nuestro protagonista debía volver a ver a sus hijos, a buscar un buen trabajo para recaudar fondos y volver a la Argentina para casarse con su eterna enamorada... Las cosas no son como siempre las soñamos. Poco a poco, Verónica fue descubriendo cosas que no eran de su agrado, firmas en Facebook, llamadas no realizadas, excusas poco creíbles... Otra vez, Ignacio había mentido. Estaba en EE.UU., tal como lo había dicho, pero sólo que había vuelto con su ex mujer.
Hoy Verónica no puede creer cómo fue otra vez engañada, pero sigue pensando que esos meses fueron de ensueño, que su amor idealizado era tal y cual como ella lo recordaba...
¿Volverá Ignacio algún día? ¿Verónica conseguirá enamorarse perdidamente de otro hombre? Por ahora son respuestas que no conocemos, pero que espero poder contárselas algún día y que nuestra historia tenga un final feliz.

Good bye my big love...

Hace poco más de un año, cree un blog contando historias de amor en la web, mi imprudencia y falta de memoria, hicieron que olvide con qué cuenta cree dicho blog, por lo tanto, continuaré aquí...
Nuestra primera historia tiene que ver con la inocencia y el desengaño. Una historia poco creíble, a los ojos de cualquiera, pero en éste caso, nunca mejor citado el refrán: "La realidad supera a la fantasía".
Nuestra protagonista una joven de 18 años. Él, un hombre de 28. El nombre de ella, Verónica, el de él, Ignacio. El relato de hoy, sucedió hace muchos años, cuando los romances en la Internet eran moneda poco corriente. Con decir que el famoso y querido MSN, ni se conocía.
Bien... Ellos, chateaban durante toda la noche, días, semanas, meses. Eran cyberamigos, pues jamás se habían visto en la vida real, sólo se conocían por foto y por varias charlas telefónicas. Ignacio, cada noche llamaba para hablar con Verónica, pasaban horas y horas al teléfono, parecía que el mundo se detenía para ellos cuando hablaban. Un día, Ignacio, que era de una ciudad a 60 km. de donde vivía Verónica, le dice de conocerse, ella, muy nerviosa, de inmediato respondió que sí.
Así pasó, se conocieron y sólo al verse, uno podía imaginarse que fue amor a primera vista. Besos, abrazos, palabras de cariño, un amor que había surgido de los caracteres de una PC, pero que se concretaba. Ellos se siguieron viendo, unas cuantas veces, cada vez que se veían, su romance crecía con más fuerza y más amor que antes. Sus charlas telefónicas, sus horas en la web, todo hacía que Ignacio fuera perfecto a los ojos de Verónica. Sin embargo, hubo hechos que empezaron a inquietar a las amistades de nuestra protagonista, pero que ella no los podía ver, o no los quería ver. ¿Por qué Verónica no podía llamar a la casa de Ignacio? ¿Por qué ella no podía conocer a sus Padres? ¿De qué tenía miedo Ignacio? ¿Qué ocultaba?.
Poco a poco esas preguntas fueron haciendo eco en los oídos de ella. Y supo que las cosas no andaban bien, se vieron una última vez, un último adiós, una última despedida. Esa inocencia de esa chica de 18 años, se había ido, estaba descreída y no sabía que pensar. Hasta que lo descubrió todo...
Nuestro gran galán, sólo era eso, un gran galán, había mentido en su nombre, en su edad, en su dirección, en absolutamente todo. Se había aprovechado de ésta joven soñadora que se había enamorado de una ilusión, de un ser que la hacía volar con sólo escuchar su voz, de un ser que la magnificaba y ella gozaba con ese sentimiento.
Finalmente Verónica, tuvo el valor de decirle a Ignacio todo lo que ella había descubierto, él, ni siquiera pudo negarlo. Al cabo de un tiempo, se fue a vivir a los EE.UU., se casó, tuvo una hija, o al menos eso dijo. ¿Verdad, mentira? Nunca lo sabremos, lo que sí sabemos es que Verónica, hoy en día, recuerda a su gran amor de Internet, ya no le guarda rencor, sus heridas cicatrizaron y sus buenos recuerdos perduran, pero a pesar de todo, sólo atina a decir: Good bye my big love.

sábado 19 de junio de 2010

Pesadilla de mi locura.

El sol quemaba mis labios,
El viento golpeaba mi cara,
El cansancio vencía mis piernas,
La esperanza me daba fuerza.

La fatiga se hacía insoportable
Mi sed era agobiante
Las lágrimas mojaban mis ser
Sólo esperaba volverte a ver.


Tristeza, angustia y llanto
Todo se transforma al escucharte.
Soledad, silencio y amargura.
Sólo una pesadilla de mi locura.

La noche me cegaba,
El miedo me acechaba.
Ya era muy tarde,
Eras vos el que no estaba.

Rompí en un llanto profundo,
Grité mil veces tu nombre.
Nadie podía oírme,
Era demasiado tarde…

martes 25 de agosto de 2009

Los sonidos de la naturaleza...

La naturaleza y el eco de sus sonidos golpeando la tierra.
Esa tierra húmeda y renegrida que da vida; esa tierra que guarda secretos. Esa tierra que es Madre y se confunde con los sentidos. Esa tierra que juega con el agua; el fuego y el aire.
El mismo aire que susurra en nuestros oídos y se lleva nuestras palabras; que lo sentimos, que hasta podríamos tocarlo, pero que no lo podemos ver.
No como el fuego, tan poderoso, tan extraño como peligroso. Lo vemos, pero no lo podemos tocar. Nos abriga con sus brasas y nos quema con sus llamas.
Llamas que sólo el agua puede vencer. Agua que encierra los mayores misterios, tan pura y tan letal cuando golpea con todas sus fuerzas.
Son ellos, el aire; la tierra; el agua y el fuego. Tan grandes en todo sentido, tan mágicos; tan esenciales en nuestro existir. Se unen en perfecta armonía, como si fueran los acordes de un tema que nunca deja de sonar.

Un hombre, una tierra y su destino...

Doblado por el peso de su vida. Una vida marcada por sus creencias, sus deberes y su familia.
Él, Jefe de una tribu aborigen; ve crecer las plantaciones; ve correr a sus hijos, como llama a todos los niños del lugar. Él, que aun hoy, mira con asombro la belleza del monte.
Ese monte que lo vio crecer; que le indicó qué camino seguir; que le dio sus armas.
Armas, pero no de guerra, armas de sabiduría, con ellas no teme del peligro; con ellas enseña a los demás; con ellas marca a cada ser que lo acompaña, con ellas… es él.
Ya no tiene la pasión de un joven, ya no vive de la labor de sus manos, ya no defiende sus tierras a punta de lanza. Sin embargo, no hay hombre, ni mujer en la tribu, que no admire a su Jefe. Ese ser cansado de una larga estadía en este mundo; que sueña con reencontrarse con sus ancestros cuando sus dioses lo llamen; que vive feliz con tan poco, ó con tanto, según la mirada de la gente. Ese ser, que poco a poco, se va durmiendo.
Sabe que su destino está cumplido; sabe que pronto partirá; sabe que sus hijos continuarán sus enseñanzas y eternamente lo recordarán. Como también sabe, que desde algún lugar, él siempre los guiará.